Formación y encuentro con Severo Ochoa
Margarita Salas nació en Canero, un pequeño pueblo costero de Asturias, hija de un médico psiquiatra y una maestra, en un ambiente familiar que valoraba la educación. Estudió química en la Universidad Complutense de Madrid, donde se doctoró en bioquímica en 1963 bajo la dirección de Alberto Sols, uno de los bioquímicos españoles más destacados de la posguerra, en un contexto en que España contaba con escasísima infraestructura de investigación científica competitiva a nivel internacional.
Ante las limitadas oportunidades de financiamiento en la España de la época, Salas se trasladó a la Universidad de Nueva York para trabajar como investigadora posdoctoral en el laboratorio del bioquímico español Severo Ochoa, ganador del Premio Nobel de Medicina en 1959. Durante los cuatro años que pasó en ese laboratorio, entre 1964 y 1967, Salas se formó en las técnicas más avanzadas de biología molecular de la época y estableció una relación científica y personal con Ochoa que marcaría el resto de su carrera.
El regreso a España y el phi29
En 1967, Salas regresó a España, donde fundó el primer grupo de investigación en genética molecular del país en el entonces llamado Centro Superior de Investigaciones Científicas, en un momento en que esta disciplina apenas comenzaba a desarrollarse a nivel internacional. Enfrentó considerables dificultades para conseguir recursos y reconocimiento en un sistema científico español todavía poco desarrollado y con escasa tradición en biología molecular, pero logró consolidar progresivamente un equipo de investigación propio.
Su línea de trabajo se centró en el bacteriófago phi29, un virus que infecta bacterias del género Bacillus, en el que identificó una enzima, la ADN polimerasa, con una capacidad excepcional para replicar moléculas de ADN de manera continua y con alta fidelidad. Salas purificó y caracterizó en detalle esta enzima, sentando las bases para comprender un mecanismo de replicación viral que resultaría, años después, de enorme utilidad práctica más allá de la investigación básica que le dio origen.
Aplicaciones biotecnológicas y la patente
La ADN polimerasa de phi29 resultó especialmente eficaz para amplificar el ADN, es decir, generar múltiples copias de una molécula a partir de cantidades muy pequeñas de material genético original, un requerimiento fundamental en numerosos campos aplicados como la medicina forense, la investigación oncológica, el diagnóstico clínico y la arqueología molecular, donde a menudo solo se dispone de muestras degradadas o en cantidades mínimas.
En 1989, el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) patentó esta enzima, y la licencia de dicha patente llegó a convertirse en una de las más rentables jamás registradas por una institución científica española, generando ingresos que se reinvirtieron en investigación científica española. Este caso se cita habitualmente como ejemplo de cómo la investigación básica, sin objetivos comerciales inmediatos, puede derivar años después en aplicaciones biotecnológicas de gran valor económico y social.
Reconocimiento y legado
A lo largo de su carrera, Margarita Salas recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Investigación Científica y Tecnológica de España y su elección como miembro de la Real Academia Española, la primera científica en formar parte de esa institución dedicada tradicionalmente a la lengua. También presidió el Instituto de España y ocupó cargos de responsabilidad en organismos científicos internacionales, consolidándose como una de las figuras más influyentes de la ciencia española del siglo XX.
Salas falleció en Madrid en 2019, a los 80 años, dejando un legado que combina el descubrimiento científico fundamental con un impacto económico y social medible a través de su patente. Su trayectoria, desde un pueblo asturiano hasta la fundación de la biología molecular española, se ha convertido en un referente habitual para programas de fomento de vocaciones científicas entre mujeres jóvenes en España e Hispanoamérica.
Cronología
- 1938
Nace en Canero, Asturias.
- 1963
Se doctora en bioquímica en la Universidad Complutense de Madrid.
- 1964–1967
Trabaja con Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York.
- 1989
Se patenta la ADN polimerasa del bacteriófago phi29.
- 2019
Muere en Madrid.
Preguntas para repasar
¿Qué relación tuvo Margarita Salas con Severo Ochoa?
Fue su alumna y colaboradora posdoctoral en la Universidad de Nueva York entre 1964 y 1967, donde se formó en biología molecular antes de regresar a España para fundar esta disciplina en el país.
¿Por qué es tan importante la ADN polimerasa de phi29?
Porque permite amplificar ADN de forma rápida y fiable incluso a partir de muestras muy pequeñas o degradadas, lo que la hizo indispensable en campos como la medicina forense, la investigación del cáncer y el análisis de ADN antiguo.
Fuentes consultadas
- CSIC · Margarita Salas, científicas pioneras del CSIC ↗
- Fundación Aquae · Margarita Salas, impulsora de la investigación en bioquímica ↗
- Real Academia Española · Margarita Salas Falgueras ↗
Texto redactado por el equipo editorial de Historia Breve a partir de las fuentes citadas. Consulta los criterios editoriales.