El auge petrolero y el endeudamiento
López Portillo asumió la presidencia en 1976 en medio de una crisis económica heredada del gobierno de Echeverría, pero el descubrimiento y explotación de nuevos yacimientos petroleros en el sureste mexicano permitió un notable repunte económico durante buena parte de su mandato, en un contexto internacional de altos precios del petróleo.
Confiado en la continuidad de esos ingresos petroleros, el gobierno mexicano contrajo una deuda externa creciente para financiar programas de desarrollo e infraestructura, una estrategia que resultaría extremadamente vulnerable ante cualquier caída en los precios internacionales del crudo o en las condiciones del crédito internacional.
La crisis de la deuda de 1982
Hacia 1981-1982, la combinación de la caída de los precios del petróleo, el aumento de las tasas de interés internacionales y el fuerte endeudamiento acumulado provocó una severa crisis financiera en México, que se vio obligado a devaluar de forma abrupta el peso mexicano y, en agosto de 1982, a declarar la suspensión de pagos de su deuda externa, un episodio que marcó el inicio de la llamada "década perdida" para gran parte de América Latina.
La crisis golpeó con dureza a la población mexicana, con una inflación disparada y una fuerte contracción del poder adquisitivo, contrastando de forma dramática con el optimismo generado por el auge petrolero de los años previos del propio gobierno de López Portillo.
La nacionalización de la banca
En su último informe de gobierno, el 1 de septiembre de 1982, López Portillo anunció la nacionalización de la banca privada mexicana, medida que atribuyó a la fuga de capitales y a la especulación cambiaria que, según su discurso, habían agravado la crisis, en una decisión que generó fuerte controversia entre sectores empresariales y financieros del país.
La nacionalización bancaria, que permaneció vigente durante casi una década hasta ser revertida en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, se convirtió en uno de los episodios más recordados y debatidos del gobierno de López Portillo, símbolo tanto de la magnitud de la crisis de 1982 como de las tensiones entre el Estado y el sector privado mexicano.
Un legado marcado por el contraste
López Portillo entregó la presidencia en 1982 a Miguel de la Madrid en medio de la peor crisis económica que México había enfrentado en décadas, y se retiró de la vida pública activa entre fuertes críticas y acusaciones de corrupción y enriquecimiento personal durante su mandato. Murió en 2004.
Su gobierno queda como uno de los ejemplos más claros de la volatilidad de las economías dependientes de las materias primas: el mismo período que vivió el mayor auge petrolero de la historia mexicana hasta entonces terminó protagonizando una de sus crisis financieras más profundas.
Cronología
- 1920
Nace en la Ciudad de México.
- 1976
Asume la presidencia de México.
- 1970s
Se desarrolla el auge de las exportaciones petroleras mexicanas.
- 1982
Estalla la crisis de la deuda externa mexicana.
- 1982
Decreta la nacionalización de la banca privada en septiembre.
- 1982
Entrega la presidencia a Miguel de la Madrid.
- 2004
Muere en la Ciudad de México.
Preguntas para repasar
¿Por qué se nacionalizó la banca en 1982?
López Portillo atribuyó la medida a la fuga de capitales y la especulación cambiaria que, según su gobierno, habían agravado la crisis económica; permaneció vigente hasta ser revertida en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, casi una década después.
¿Qué relación tiene la crisis de 1982 con el petróleo?
El gobierno había contraído deuda externa confiando en la continuidad de los altos ingresos petroleros; la caída de los precios del crudo y el aumento de las tasas de interés internacionales precipitaron la suspensión de pagos de esa deuda en agosto de 1982.
Fuentes consultadas
- Banco de México · historia de la crisis de la deuda de 1982 ↗
- CEPAL · informes sobre la crisis de la deuda en América Latina ↗
- Wikipedia en español · José López Portillo ↗
Texto redactado por el equipo editorial de Historia Breve a partir de las fuentes citadas. Consulta los criterios editoriales.