El Grito de Yara

El 10 de octubre de 1868, en su ingenio La Demajagua, cerca de Manzanillo, el abogado y hacendado Carlos Manuel de Céspedes liberó a las personas que allí mantenía esclavizadas y proclamó la independencia de Cuba frente al dominio español, en un llamado a las armas que se conoce como el Grito de Yara. El levantamiento se propagó con rapidez por la región oriental de la isla y sumó a numerosos hacendados, campesinos y antiguos esclavizados.

A diferencia de otros movimientos independentistas latinoamericanos anteriores, la insurgencia cubana de 1868 unió desde el principio la reivindicación de la independencia con la promesa de abolir la esclavitud, aunque de forma gradual, una combinación que reflejaba tanto convicciones humanitarias como la necesidad práctica de sumar a la causa a la población esclavizada.

Referencias: [1] · [2]

Una guerra prolongada y desigual

La guerra se extendió durante diez años, principalmente en el oriente de la isla, en una lucha marcada por la superioridad numérica y de recursos del ejército español frente a las limitaciones logísticas de los insurgentes. Estos desarrollaron tácticas de guerrilla y una caballería propia que empleaba el machete como arma característica, capaz de causar un fuerte impacto psicológico en las tropas españolas.

Entre las principales figuras militares del bando insurgente se destacaron Máximo Gómez, estratega de origen dominicano; Ignacio Agramonte, líder camagüeyano que murió en combate en 1873; y Antonio Maceo, oficial mulato que se convertiría en una de las figuras más respetadas del ejército independentista por su firmeza y capacidad militar. Sin embargo, divisiones internas entre distintas facciones políticas insurgentes debilitaron en varios momentos la conducción unificada de la guerra.

Referencias: [2] · [3]

El Pacto del Zanjón y la Protesta de Baraguá

Hacia 1878, el agotamiento militar y económico de ambos bandos, sumado a las divisiones internas entre los insurgentes, llevó a la firma del Pacto del Zanjón, que ofrecía una amnistía general, algunas reformas administrativas y la libertad para los esclavizados que hubieran combatido en las filas independentistas, pero no concedía la independencia de la isla ni la abolición general e inmediata de la esclavitud.

Antonio Maceo, considerando ese acuerdo insuficiente, se reunió con el general español Arsenio Martínez Campos el 15 de marzo de 1878 en Baraguá para rechazar formalmente el pacto, en un episodio conocido como la Protesta de Baraguá. Aunque Maceo debió finalmente deponer las armas semanas después ante la falta de apoyo suficiente para continuar la lucha, ese gesto se convirtió en un símbolo perdurable de la voluntad independentista cubana, que resurgiría con fuerza en la guerra de 1895.

Referencias: [3] · [4]

Cronología

  1. 10 oct. 1868

    Grito de Yara: Céspedes inicia la insurrección en La Demajagua.

  2. 1869–1873

    Extensión del conflicto por el oriente cubano; muerte de Ignacio Agramonte (1873).

  3. 1878

    Firma del Pacto del Zanjón entre España y los insurgentes.

  4. 15 mar. 1878

    Protesta de Baraguá: Antonio Maceo rechaza el pacto.

Preguntas para repasar

¿Por qué se llama "Guerra de los Diez Años"?

Porque el conflicto se extendió desde el Grito de Yara, el 10 de octubre de 1868, hasta la firma del Pacto del Zanjón en 1878, un período de aproximadamente diez años de lucha armada intermitente.

¿Qué logró realmente el Pacto del Zanjón?

Ofreció una amnistía general, algunas reformas administrativas menores y la libertad para los esclavizados que habían combatido junto a los insurgentes, pero no otorgó ni la independencia de Cuba ni la abolición general e inmediata de la esclavitud, razón por la cual Antonio Maceo lo rechazó mediante la Protesta de Baraguá.

Fuentes consultadas

  1. Wikipedia · Guerra de los Diez Años ↗
  2. Wikipedia · Historia de Cuba ↗
  3. Britannica · Ten Years’ War ↗
  4. Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana · Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria ↗

Texto redactado por el equipo editorial de Historia Breve a partir de las fuentes citadas. Consulta los criterios editoriales.