Los pueblos originarios y la llegada europea

Antes de la conquista española, el actual territorio argentino estaba habitado por pueblos muy diferentes entre sí: diaguitas y otros pueblos andinos en el noroeste, guaraníes en el litoral, y pueblos cazadores-recolectores como los tehuelches y, más tarde, los mapuches en la Patagonia y la región pampeana. No formaban una unidad política ni cultural.

La colonización europea llegó desde distintas direcciones y no de una sola vez. Pedro de Mendoza fundó por primera vez Buenos Aires en 1536, pero el asentamiento no perduró; la ciudad fue refundada en 1580 por Juan de Garay. Mientras tanto, expediciones procedentes del Alto Perú y de Chile fundaron ciudades como Santiago del Estero (1553) y Córdoba (1573), que durante mucho tiempo tuvieron más peso administrativo que Buenos Aires.

Referencias: [1]

El Virreinato del Río de la Plata

En 1776, la corona española creó el Virreinato del Río de la Plata, con capital en Buenos Aires, separándolo del Virreinato del Perú. La medida respondía a razones militares y comerciales: fortalecer el control español frente a Portugal y ordenar el comercio de una región hasta entonces periférica.

Buenos Aires ganó así una importancia que antes no tenía. Las invasiones inglesas de 1806 y 1807 pusieron a prueba esa nueva centralidad: la reconquista de la ciudad fue obra principalmente de milicias criollas, no de las autoridades virreinales, y ese episodio alimentó una naciente confianza local en la capacidad de gobernarse y defenderse por cuenta propia.

Referencias: [1] · [2]

La Revolución de Mayo y la guerra de independencia

La crisis de la monarquía española, ocupada por Napoleón desde 1808, abrió una crisis de legitimidad en sus colonias. En Buenos Aires, un Cabildo abierto celebrado el 22 de mayo de 1810 debatió qué autoridad debía gobernar; el 25 de mayo se formó una Primera Junta que gobernó en nombre de Fernando VII, aunque en la práctica inició un proceso autonomista sin retorno.

La Revolución de Mayo no equivale a la independencia: fueron seis años de guerra, juntas y gobiernos provisionales —entre ellos el Directorio— antes de que el Congreso reunido en Tucumán declarara, el 9 de julio de 1816, la independencia de las Provincias Unidas en Sud América. Las campañas militares de José de San Martín, que cruzaron los Andes hacia Chile y Perú, formaron parte de esa misma guerra continental.

Referencias: [2] · [3]

Guerras civiles y la Organización Nacional

La independencia no resolvió cómo debía organizarse el nuevo país. Durante décadas, unitarios y federales se enfrentaron sobre el papel de Buenos Aires frente a las provincias. Juan Manuel de Rosas gobernó Buenos Aires con amplios poderes entre 1829 y 1852, en un período marcado por la violencia política contra sus opositores.

La derrota de Rosas en la batalla de Caseros (1852) abrió camino a la Constitución de 1853, aunque Buenos Aires permaneció separada del resto de la confederación hasta 1861. En las décadas siguientes, bajo presidencias como las de Mitre, Sarmiento, Avellaneda y Roca, el Estado nacional se consolidó mediante el ferrocarril, la inmigración europea y campañas militares —como la llamada "Conquista del desierto" (1878–1885)— que incorporaron por la fuerza territorios indígenas de la Patagonia y el Chaco, con un alto costo humano para esos pueblos que hoy es objeto de revisión histórica.

Referencias: [3]

El siglo XX: de las masas al retorno de la democracia

El siglo XX argentino combinó ampliación de derechos políticos —como el voto secreto y obligatorio de 1912— con una recurrente inestabilidad institucional. El golpe de Estado de 1930 inauguró una serie de interrupciones militares al orden constitucional. Entre 1946 y 1955, y de nuevo en los años setenta, la presidencia de Juan Domingo Perón y el movimiento peronista dominaron la vida política del país.

El 24 de marzo de 1976, una junta militar derrocó al gobierno constitucional e instauró una dictadura que se prolongó hasta 1983. Ese régimen implementó un terrorismo de Estado que incluyó la desaparición forzada de personas en centros clandestinos. La ESMA fue uno de los centros clandestinos utilizados por la dictadura; según Espacio Memoria, aproximadamente 5.000 personas pasaron por ese centro entre 1976 y 1983 —una cifra que corresponde específicamente a la ESMA, no al total de víctimas de la dictadura en todo el país. La derrota en la guerra de Malvinas contra el Reino Unido en 1982 aceleró la caída del régimen, y el 10 de diciembre de 1983 asumió la presidencia Raúl Alfonsín, iniciando el período democrático ininterrumpido más extenso de la historia argentina.

Referencias: [4]

Cronología

  1. 1536 / 1580

    Primera fundación de Buenos Aires y su posterior refundación por Juan de Garay.

  2. 1776

    Creación del Virreinato del Río de la Plata.

  3. 22–25 mayo 1810

    Revolución de Mayo y formación de la Primera Junta.

  4. 9 jul. 1816

    El Congreso de Tucumán declara la independencia.

  5. 1976–1983

    Dictadura militar; en 1983 se restablece la democracia.

Preguntas para repasar

¿Argentina se independizó en 1810 o en 1816?

La Revolución de Mayo de 1810 depuso al virrey y formó un gobierno local que aún invocaba al rey español. La independencia formal se declaró seis años después, el 9 de julio de 1816, en el Congreso de Tucumán.

¿Qué fue la Organización Nacional?

El largo proceso, posterior a la independencia, mediante el cual las provincias acordaron una Constitución (1853) y una estructura de Estado nacional, tras décadas de guerras civiles entre unitarios y federales.

Fuentes consultadas

  1. Argentina.gob.ar · Museo Histórico del Cabildo y de la Revolución de Mayo ↗
  2. Argentina.gob.ar · 9 de julio de 1816: declaración de la independencia ↗
  3. Archivo General de la Nación · Bicentenario de la Asamblea del año XIII y la independencia ↗
  4. Argentina.gob.ar · Museo Sitio de Memoria ESMA ↗
  5. Espacio Memoria y Derechos Humanos · Museo Sitio de Memoria ESMA (~5.000 personas, 1976-1983) ↗

Texto redactado por el equipo editorial de Historia Breve a partir de las fuentes citadas. Consulta los criterios editoriales.