Los pueblos originarios antes de 1498
Antes de la llegada europea, el territorio venezolano estaba habitado por sociedades muy distintas entre sí. En la región andina, los pueblos conocidos genéricamente como timoto-cuicas practicaban una agricultura intensiva en terrazas y construían viviendas de piedra, con una organización territorial compleja. En la costa y en gran parte del centro y oriente, los pueblos de lengua caribe eran reconocidos por su destreza militar y por el comercio e intercambios a larga distancia.
En el sur y en el delta del Orinoco predominaban pueblos de origen arahuaco, generalmente descritos por los cronistas españoles como agricultores y navegantes. Estas categorías —caribe, arahuaco, timoto-cuica— agrupan a numerosos pueblos con lenguas y costumbres propias; no deben leerse como un bloque homogéneo ni como una etapa cerrada, ya que varios de esos pueblos, como los pemón, warao, wayuu o pumé, tienen descendientes que continúan viviendo en Venezuela.
De la conquista a la Capitanía General de Venezuela
Cristóbal Colón llegó a las costas venezolanas en su tercer viaje, en 1498. La colonización posterior fue desigual: durante buena parte del siglo XVI y XVII, el territorio se dividió en varias provincias con escasa integración entre sí, mientras la resistencia indígena, sobre todo en la región costera y andina, retrasó el control efectivo español en amplias zonas. El cacao, cultivado a partir del siglo XVII, se convirtió en el producto de exportación más importante y dependió del trabajo de personas africanas esclavizadas, cuya llegada forzada creció junto con el auge de ese cultivo.
El 8 de septiembre de 1777, una cédula real de Carlos III unificó esas provincias bajo la Capitanía General de Venezuela, con sede en Caracas. La medida sentó una base territorial que luego heredaría la Venezuela independiente. La Real Compañía Guipuzcoana, que desde 1728 monopolizaba el comercio del cacao, favoreció el crecimiento económico de Caracas, pero también generó tensiones sociales, incluida la rebelión de Juan Francisco de León en 1749 contra su control comercial.
La independencia y la Gran Colombia (1811–1830)
El 19 de abril de 1810, una junta caraqueña destituyó al capitán general español y asumió el gobierno en nombre de Fernando VII, entonces prisionero de Napoleón. Ese paso, en apariencia moderado, abrió un proceso que llevó al primer Congreso a declarar la independencia el 5 de julio de 1811, dando origen a la llamada Primera República, que cayó en 1812 por la ofensiva realista y por un terremoto que debilitó a las fuerzas patriotas.
Entre 1813 y 1821, Simón Bolívar encabezó las campañas militares que fueron recuperando el territorio para la causa independentista. El Congreso de Angostura, reunido desde febrero de 1819, aprobó la creación de la República de Colombia —conocida como la Gran Colombia—, que unió a Venezuela con Nueva Granada, Ecuador y Panamá. La victoria en la batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1821, aseguró militarmente la independencia venezolana, aunque focos de resistencia realista continuaron por algún tiempo, sobre todo en Maracaibo y Puerto Cabello.
Separación de la Gran Colombia y caudillismo
Las diferencias sobre el centralismo impulsado por Bolívar y las tensiones regionales llevaron a Venezuela a separarse de la Gran Colombia en 1830, poco antes de la muerte del Libertador, ese mismo año, en Santa Marta. La nueva república quedó marcada por casi un siglo de guerras civiles y disputas entre caudillos regionales, entre ellas la Guerra Federal (1859–1863), uno de los conflictos más prolongados y costosos del período.
A finales del siglo XIX y comienzos del XX, figuras como Antonio Guzmán Blanco y Cipriano Castro intentaron, con distinto éxito, fortalecer un poder central frente a los caudillos regionales. Ese proceso culminó con Juan Vicente Gómez, quien gobernó de manera dictatorial entre 1908 y 1935. Gómez sometió a los caudillos regionales bajo un mando militar centralizado y abrió el país a la explotación petrolera a gran escala, con lo que Venezuela se convirtió, hacia la década de 1930, en uno de los mayores exportadores mundiales de petróleo.
Petróleo, dictaduras y la democracia de 1958
La renta petrolera transformó la economía venezolana durante el siglo XX, pero no garantizó por sí sola instituciones democráticas estables. Tras la muerte de Gómez en 1935, se sucedieron gobiernos militares y civiles con distintos grados de apertura, incluido el breve gobierno del escritor Rómulo Gallegos en 1948, derrocado por un golpe militar, y la posterior dictadura de Marcos Pérez Jiménez.
La dictadura de Pérez Jiménez terminó el 23 de enero de 1958, tras un levantamiento cívico-militar. Los principales partidos firmaron ese mismo año el Pacto de Punto Fijo, un acuerdo que estableció reglas de alternancia y respeto a los resultados electorales entre las fuerzas firmantes. Ese sistema, con sus límites y exclusiones, marcó el inicio de una etapa democrática prolongada, cuyo desarrollo posterior excede el alcance introductorio de esta guía.
Cronología
- 1777
Se crea la Capitanía General de Venezuela.
- 5 jul. 1811
El Congreso declara la independencia.
- 24 jun. 1821
Batalla de Carabobo: se asegura la independencia.
- 1830
Venezuela se separa de la Gran Colombia.
- 23 ene. 1958
Cae la dictadura de Pérez Jiménez y comienza la etapa democrática.
Preguntas para repasar
¿En qué fecha se independizó Venezuela?
La independencia se declaró el 5 de julio de 1811, pero quedó asegurada militarmente recién en 1821, tras la batalla de Carabobo.
¿Qué relación tuvo Venezuela con la Gran Colombia?
Formó parte de esa república, creada en 1819 junto con Nueva Granada, Ecuador y Panamá bajo la presidencia de Simón Bolívar, hasta separarse en 1830.
Fuentes consultadas
- Library of Congress · Venezuela: a Country Study ↗
- Academia Nacional de la Historia (Venezuela) · Colección Bicentenario de la Independencia ↗
- Fundación Empresas Polar · Diccionario de Historia de Venezuela ↗
- Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes · Portal Nacional de Venezuela ↗
Texto redactado por el equipo editorial de Historia Breve a partir de las fuentes citadas. Consulta los criterios editoriales.