Formación en un entorno hostil
Jocelyn Bell nació en Belfast y desde niña mostró interés por la astronomía, en parte gracias a que su padre trabajaba como arquitecto en el diseño del observatorio y planetario de Armagh, en Irlanda del Norte. Cursó estudios de física en la Universidad de Glasgow, donde según relató años más tarde fue, en ocasiones, la única mujer entre cientos de estudiantes varones, una experiencia que la acostumbró a trabajar en ambientes académicos poco favorables para las mujeres.
En 1965 comenzó su doctorado en la Universidad de Cambridge bajo la supervisión del radioastrónomo Antony Hewish, formando parte de un pequeño equipo encargado de construir un radiotelescopio diseñado para estudiar los cuásares mediante un fenómeno llamado centelleo interplanetario. Bell participó activamente en la construcción física de la antena, que ocupaba varias hectáreas de terreno, antes de asumir la tarea de analizar manualmente los kilómetros de registros en papel que el instrumento producía cada día.
El descubrimiento de los púlsares
En agosto de 1967, mientras revisaba minuciosamente los registros del telescopio, Bell notó una señal peculiar que no encajaba con el ruido habitual ni con las señales de interferencia conocidas: un pulso de radio extremadamente regular que se repetía cada poco más de un segundo. Ante la extrema precisión de la señal, ella y Hewish llegaron a bromear en privado sobre la posibilidad de que se tratara de una comunicación de una civilización extraterrestre, apodando la fuente LGM-1, por las siglas en inglés de "hombrecillos verdes".
Con el tiempo, Bell localizó otras tres fuentes similares en distintas zonas del cielo, lo que descartaba definitivamente un origen artificial o extraterrestre y apuntaba a un fenómeno astrofísico natural y hasta entonces desconocido. El equipo concluyó que las señales provenían de estrellas de neutrones en rotación rápida, objetos extremadamente densos y compactos que emiten haces de radiación como un faro cósmico, a los que pronto se bautizó como púlsares.
La controversia del Premio Nobel
En 1974, el Premio Nobel de Física fue otorgado a Antony Hewish y a Martin Ryle, otro radioastrónomo de Cambridge, por el desarrollo de la radioastrofísica y en particular por el papel decisivo de Hewish en el descubrimiento de los púlsares. Bell Burnell, pese a haber sido quien detectó materialmente la primera señal y descartó las hipótesis alternativas mediante un trabajo observacional meticuloso, quedó fuera del reconocimiento, una decisión que generó un debate que se mantiene vivo hasta hoy sobre el reparto del crédito científico entre estudiantes y supervisores.
A lo largo de los años, Bell Burnell ha mantenido una postura serena frente a esta omisión, argumentando en distintas entrevistas que los estudiantes de doctorado, incluso cuando hacen hallazgos importantes, rara vez son los principales beneficiarios de galardones de esa magnitud, que suelen reconocer a quienes dirigen los proyectos de investigación. Su actitud ha sido ampliamente elogiada, aunque no ha impedido que el caso se cite de forma recurrente como ejemplo de las dificultades que históricamente han enfrentado las mujeres para obtener reconocimiento pleno por sus descubrimientos.
Reconocimiento posterior y legado
Con el paso de las décadas, Bell Burnell construyó una destacada carrera académica en distintas universidades del Reino Unido y ocupó cargos de liderazgo en sociedades científicas, entre ellos la presidencia del Instituto de Física y de la Royal Society de Edimburgo. En 2018 recibió el Premio Especial Breakthrough en Física Fundamental, dotado con tres millones de dólares, en reconocimiento tanto a su descubrimiento original como a su trayectoria posterior de liderazgo científico.
En un gesto ampliamente celebrado, Bell Burnell donó la totalidad del monto del premio para crear un fondo de becas destinado a estudiantes de doctorado en física provenientes de grupos subrepresentados, incluidas mujeres, minorías étnicas y refugiados. Con esta decisión, transformó una controversia histórica sobre reconocimiento científico en una herramienta concreta para ampliar el acceso de otras personas a la disciplina que ella misma ayudó a transformar.
Cronología
- 1943
Nace en Belfast, Irlanda del Norte.
- 1965
Comienza su doctorado en la Universidad de Cambridge.
- 1967
Detecta la primera señal de radio de un púlsar.
- 1974
El Nobel de Física por el hallazgo se otorga a Antony Hewish y Martin Ryle.
- 2018
Recibe el Premio Especial Breakthrough en Física Fundamental.
Preguntas para repasar
¿Ganó Jocelyn Bell Burnell el Premio Nobel por descubrir los púlsares?
No. El Nobel de Física de 1974 relacionado con este hallazgo se otorgó a su director de tesis, Antony Hewish, junto con Martin Ryle, mientras que Bell Burnell, pese a haber detectado la señal original, quedó excluida del premio.
¿Qué es exactamente un púlsar?
Es una estrella de neutrones que gira a gran velocidad y emite haces de radiación electromagnética desde sus polos magnéticos, los cuales se detectan como pulsos regulares cuando el haz apunta hacia la Tierra en cada rotación.
Fuentes consultadas
- Britannica · Jocelyn Bell Burnell ↗
- Breakthrough Prize · Special Breakthrough Prize Awarded to Jocelyn Bell Burnell ↗
- University of Cambridge · Journeys of discovery: Jocelyn Bell Burnell and pulsars ↗
Texto redactado por el equipo editorial de Historia Breve a partir de las fuentes citadas. Consulta los criterios editoriales.