Mártires de Chicago, la historia detrás del Día del Trabajo

Mártires de Chicago, la historia detrás del Día del Trabajo

¿Por qué existen las jornadas laborales de 8 horas? ¿Por qué conmemoramos el Día del Trabajo cada 1 de mayo? Conoce la historia de los hombres que murieron en la horca por exigir mejores condiciones laborales para los obreros y su derecho a los sindicatos.

A finales del siglo XIX, Chicago era la ciudad industrial por excelencia. Esta reputación hizo que arribaran cada vez más personas de otros países, principalmente europeos, con la esperanza de obtener mejores condiciones de vida. 

Tras el gran incendio que padeció la ciudad en 1871, que dejó más de 300 muertos y 9 km2 de la ciudad en escombros y cenizas, miles de personas llegaron a Chicago atraídas por las ofertas laborales para su reconstrucción.

Primeras protestas ante las injusticias laborales

Pero había un abismo, cada vez más evidente, entre las clases sociales de Chicago. La nueva ola de trabajadores extranjeros, tuvo que enfrentarse a una clase capitalista nativa que gozaba de privilegios. 

En 1873, se dio una primera protesta en la que exigían pan y trabajo. La marcha era en contra de la Sociedad de Socorro, que era controlada por la clase alta y resguardaba los fondos acumulados para ayudar a los afectados por los incendios.

En 1877, cuando el país se encontraba en lo más profundo de la depresión, se dio una huelga nacional de los asalariados ferroviarios en una docena de ciudades estadounidenses, fue conocida como “La Gran Huelga Ferroviaria”. En ella los trabajadores rechazaron el recorte de salarios de por sí ya bajos: $1.75 al día para una jornada de 12 horas. Además, las muertes y amputaciones de dedos y extremidades estaban a la orden del día. Las condiciones laborales eran intolerables.

A esta huelga, se sumó gente de otras áreas, religiones y nacionalidades que querían manifestarse también en contra de esa nueva esclavitud asalariada. En Chicago se lograron reunir unos 10 mil trabajadores. La huelga terminó con una confrontación con la policía que dejó 30 muertos y más de 200 heridos. 

A raíz de estas manifestaciones, los trabajadores fueron vistos por las clases altas y los empresarios como “la clase peligrosa”. Por temor a una insurrección, los hombres de las élites se profesionalizaron en la milicia, construyeron armas y expulsaron a los socialistas de sus círculos más cercanos. 

Luego de la gran huelga, los obreros se organizaron en sindicatos, en cuyas reuniones se discutía acerca del surgimiento de una sociedad libre. Los sindicatos se volvieron semilleros de ideas revolucionarias y anarquistas.

Con el invento de la dinamita, idearon la fabricación de bombas que ayudarían a equilibrar la relación de poder entre ellos, los capitalistas y sus banqueros. Al arrojar una bomba, provocarían temor a las autoridades y harían un llamado a la sociedad para unirse a su causa.

1 de mayo de 1886, el movimiento para exigir la jornada laboral de ocho horas

El 1 de mayo de 1886, era un día muy esperado al iniciarse el boicot en las industrias para exigir jornadas de ocho horas, más salario y el reconocimiento de sus sindicatos. 

Más de 80 mil trabajadores, liderados por August Spies, Albert y Lucy Parsons, fundadores de la Asociación Internacional de Trabajadores (IWPA, por sus siglas en inglés), marcharon por la avenida Michigan de Chicago. En todo el país, unos 200 mil trabajadores se unieron a la huelga de las ocho horas. 

A finales de mayo, estas huelgas verían su éxito eclipsado cuando empleadores de todo el país aceptaron la jornada de ocho horas para cientos de miles de obreros. 

La matanza de la Plaza Haymarket

Al tercer día de la huelga, frente a las instalaciones de la fábrica de McCormick, un policía atacó e hirió de muerte a dos de los manifestantes.

Como respuesta al asesinato, se convocó a una reunión masiva en la Plaza Haymarket el 4 de mayo. A ella acudieron unos tres mil trabajadores. Ahí, Albert Parsons, con el propósito de aminorar los ánimos de venganza por la muerte de los compañeros, les recalcó que era una reunión pacífica.

Carter Harrison, alcalde de Chicago, mandó retirar al grupo de policías del lugar. Sin embargo, poco después, uno de los detectives, informó a John Bonfield —jefe de policía que se caracterizaba por su brutal represión contra las manifestaciones— que los mensajes de la asamblea habían sido incendiarios y convocaban a una revolución. Bonfield ordenó a sus policías que regresaran a la Plaza para dispersar a la gente, donde quedaban ya solo unas 300 personas.

En ese momento, cayó una bomba cerca de donde estaban los policías. En pleno pánico, estos comenzaron a disparar en contra de la multitud dejando como saldo ocho civiles muertos y 40 heridos. Además, tres policías murieron y otros 66 resultaron heridos; lo que la policía ocultaría es que la mitad de ellos fueron heridos por balas policiales, no por la bomba arrojada contra ellos. Al día siguiente, pocos periódicos mencionaron los hechos ocurridos. 

Luego de este evento, la policía arrestó a cientos de anarquistas, socialistas y líderes sindicales. Además, muchos de los empresarios usaron como pretexto la tragedia para incumplir los acuerdos sobre la reducción de horas laborales . También reunieron más de 100 mil dólares para que la policía combatiera el anarquismo. 

Capturas y sentencias de muerte

El 5 de junio, más de treinta personas fueron arrestadas, entre ellos August Spies y Albert Parsons por considerarlos peligrosos para la sociedad. El 19 de agosto, fueron declarados culpables —cinco fueron condenados a pena muerte y tres a prisión— por conspirar para llevar a cabo el ataque de la bomba del 4 de mayo, a pesar de que no había pruebas que lo demostraran.

«La policía captura a los líderes anarquistas en uno de sus escondites». Crédito: Northern Illinois University.

Rápidamente, la opinión pública mostró su apoyo a los condenados. También criticó la reacción innecesaria de la policía al haber acribillado, con base en prejuicios y odios de clase, a los asistentes de la reunión pacífica en Plaza Haymarket. Incluso, se lograron reunir más de 100 mil firmas entre los ciudadanos para pedir piedad a favor de los sentenciados a muerte. 

El 11 de noviembre de 1887, la cárcel se encontraba rodeada de un fuerte despliegue policiaco para defenderse de cualquier intento por liberar a los encarcelados. El día anterior, Louis Lingg, condenado a muerte, se suicidó en su celda con una carga de dinamita introducida en su celda a escondidas. 

«La ejecución de los anarquistas». Crédito: Northern Illinois University.

Finalmente a medianoche, Albert Parsons, August Spies, George Engel y Adolph Fischer murieron en la horca. Antes de morir Parsons alzó la voz para decir: 

Habrá un momento en que nuestro silencio será más poderoso que las voces que estrangulan hoy
Albert Parsons antes de morir.
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Al día siguiente, unas 20 mil personas asistieron al funeral más concurrido hasta ese momento en Chicago; y unas 200 mil más se reunieron en procesión para acompañar los cuerpos de los mártires hasta el cementerio alemán de Waldheim (hoy Forest Home). 

Día del Trabajo o de los Trabajadores y Trabajadoras en el mundo

El Día del Trabajo o Día de los Trabajadores, se conmemora el 1 de mayo en casi todos los países de América Latina y Europa para no olvidar los derechos laborales de las personas en todo el mundo. En Estados Unidos y Canadá, el Labor Day se recuerda el primer lunes de septiembre. 

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Fuentes:
The Dramas of Haymarket de Chicago History Resources.
Primero de mayo, el recuerdo de los mártires de Chicago de Archivo Chile.
The Haymarket Bomb in Historical Context de Northern Illinois University Digital Library.

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