Para Ernesto Che Guevara los viajes fueron el inicio de su vida revolucionaria. El Che es un ejemplo de cómo, además de la lectura, los viajes a distintos destinos han sido potenciadores de personajes revolucionarios. Conoce más sobre este tema.

Mucha tinta se ha usado para escribir la historia del Che Guevara, un icono revolucionario no solo de Latinoamérica, sino del mundo. Aquí encontrarás una perspectiva distinta sobre su vida: desde los viajes que forjaron su personalidad.

¿Sabías que el Che hizo su primera moto con una bicicleta y un viejo motor?

Acompáñame a descubrir esta historia.

Los primeros años de Ernesto Che Guevara

Ernesto Guevara de la Serna, mejor conocido como el Che o el Che Guevara, nació el 14 de junio de 1928 en Rosario, Argentina. Fue hijo de Ernesto Guevara y Celia de la Serna, una familia de clase media.

Debido a los fuertes ataques de asma, una enfermedad que padeció desde muy pequeño no pudo asistir a la escuela los primeros años de su vida. Su madre tomó la iniciativa de enseñarle en casa materias básicas como el español, las matemáticas, la geografía y la historia.

Infancia de Ernesto Che Guevara, 1930

Su contacto con la lectura desde muy niño fue muy importante para la concientización temprana de Guevara. Los días solitarios de su niñez, los pasó leyendo en la amplia biblioteca que su familia poseía donde había libros de literatura universal, historia, filosofía, sociología, arte, antropología e, incluso, un amplio repertorio de obras de Marx, Engels y Lenin.

A los 9 años (1937) finalmente entró a una institución educativa donde su curiosidad por lo que pasaba en el mundo aumentó. La Guerra Civil de España, fue quizás el primer acontecimiento político que marcó al joven Guevara.

Estos primeros acercamientos cimentaron la personalidad del Che y lo convirtieron en un viajero durante su juventud, experiencias que lo marcaron durante el resto de su vida.

Los primeros viajes que transformaron al Che Guevara

En 1948 empezó a estudiar medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (Argentina), al poco tiempo combinó sus estudios con la experiencia de viajar cada vez más lejos. Y es que el joven Guevara realizó tres viajes que cambiaron su perspectiva y que fueron un impulso en su lucha por una sociedad más justa.

El primero lo realizó en 1950, a bordo de una motocicleta rudimentaria que él mismo construyó usando una bicicleta a la que le acopló un motor. En este vehículo recorrió cuatro mil kilómetros de Argentina, donde observó de primera mano las condiciones de desigualdad y pobreza en la que vivían sus compatriotas. Incluso, cuando le era posible, asistía a los enfermos que se encontraba en el camino.


Che Guevara y “la Poderosa II” (1952)

El segundo viaje lo realizó a partir del 29 de diciembre de 1951, en compañía de su amigo Alberto Granado y de una nueva motocicleta, a la que cariñosamente apodaron “la Poderosa II”, en la que decidieron salir de su país y explorar Latinoamérica.

En esta segunda aventura, Guevara y su amigo viajaron por Chile, Perú, Colombia y Venezuela. En estos países presenciaron las malas condiciones de vida, la discriminación y la explotación que padecían la mayoría de las personas. En su regreso a Argentina, en julio de 1952, Ernesto escribe en sus anotaciones personales una crónica titulada Entendámonos, en la cual menciona: “Ese vagar sin rumbo por nuestra Mayúscula América me ha cambiado más de lo que creí”.

Su tercer viaje lo realizó después de graduarse como médico, en 1953, y visitó Bolivia, Perú, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. En su recorrido, el Che contactó con comunidades indígenas, trabajadores mineros, leprosos y enfermos, a los cuales ayudó con sus conocimientos de medicina.

Ernesto Guevara, enero de 1952
Ernesto Guevara, enero 1952

Fueron esas pláticas con personas de distintas latitudes, y ver cómo las condiciones de desigualdad y explotación eran un común denominador en todos los países, lo que comenzó a transformar de manera interna su praxis revolucionaria. A su forma de entender las cosas, el imperialismo y el capitalismo eran los dos enemigos que desempeñaban un papel subyugador en la región y por lo tanto se les debía de combatir.

El Che en Guatemala y su huida a México

Durante su último viaje por Latinoamérica visitó Guatemala. Ahí, en junio de 1954, observó cómo aviones de Estados Unidos atacaron la ciudad capital para poner fin al gobierno de Jacobo Árbenz, presidente elegido democráticamente por el pueblo de Guatemala. Esto con la finalidad de instalar a un gobierno títere que sirviera a los intereses de los EE. UU., al presenciar estos actos, el Che decidió apoyar a las protestas juveniles contra la intromisión. Ayudó a transportar víveres y armas para la resistencia que ya se estaba organizando y promovió la vía armada para contrarrestar el intervencionismo estadounidense. Sin embargo, el golpe contra Árbenz fue exitoso y el nuevo gobierno, apoyado por Estados Unidos, comenzó a perseguir y reprimir a opositores. El Che fue señalado como un comunista argentino muy peligroso y fue perseguido por todo el país, pero logró huir hacia México.

El Che en México: Su primer encuentro con Fidel Castro

Ya en México, el Che Guevara trabajó durante un tiempo en la Sala de Alergia del Hospital Central. Al poco tiempo conoció a los hermanos Raúl y Fidel Castro quienes organizaban una expedición de rebeldes para luchar contra el dictador de Cuba, Fulgencio Batista. Ernesto Guevara charló durante una noche entera con Fidel Castro, quien lo convenció de unirse en la lucha rebelde contra Batista.

Sobre este encuentro, el Che escribió en su diario: “… después de la experiencia vivida a través de mis caminatas por toda Latinoamérica, no hacía falta mucho para incitarme a entrar en cualquier revolución contra un tirano, pero Fidel me impresionó como un hombre extraordinario. Las cosas más imposibles eran las que encaraba y resolvía”.

Che y la Revolución Cubana

De junio a diciembre de 1954, los rebeldes cubanos y el argentino se entrenaron en México en prácticas de tiro y combate cuerpo a cuerpo; fue su preparación antes de zarpar a la isla e iniciar la insurrección.

Finalmente, el 2 de diciembre de 1956, con la esperanza de hacer una revolución, el Che llegó a Cuba en el barco Granma, junto con 81 rebeldes.

Desembarco de rebeldes en Cuba, 1956
Desembarco de rebeldes en Cuba, 1956

Lamentablemente, en su primera incursión no les fue nada bien, la mayoría del grupo fueron asesinados o arrestados por las fuerzas armadas de Batista. Sin embargo, los sobrevivientes, entre los que se encontraban los hermanos Castro y el Che, lograron reagruparse y contactar con grupos de apoyo al interior de la isla. Estos les ayudaron para ir poco a poco aumentando su fuerza revolucionaria, al grado de acabar derrocando la dictadura de Batista el 1 de enero de 1959.

El Che, un revolucionario viajero

El Che pudo haber aprovechado su posición económica para tener un lugar privilegiado en la sociedad argentina y haber vivido una vida holgada. Sin embargo, su contacto con la lectura de noticias internacionales, libros de literatura política y sus viajes en motocicleta en los que recorrió las regiones más pobres de Argentina y Latinoamérica, le despertaron el deseo de luchar por una sociedad más justa. Sin estos viajes, el Che Guevara no habría adquirido conciencia de las desigualdades y tal vez no hubiera sido el icono guerrillero que es hoy, un ícono de rebeldía, revolución y justicia social en Latinoamérica. 

Los viajes del Che nos enseñan a que es necesario viajar y movernos fuera de nuestra zona de confort para comprender otras realidades que por distintas circunstancias no conocemos o nos son ajenas. En el caso de el Che le ayudó a tomar conciencia de las condiciones de desigualdad y pobreza que vivían la mayoría de las poblaciones en Latinoamérica, desde cada una de nuestras individualidades pueden ser experiencias que nos impulsen a realizar acciones por nuestras comunidades o nuestros vecindarios. Finalmente, el viajar nos conecta no sólo con otras realidades, sino que nos amplia nuestros horizontes humanos y sociales.

Fuentes:
Waldman M., Gilda. (2017). La(s) vida(s) de Ernesto, el “Che” Guevara: cuatro miradas biográficas y una novela. Literatura y lingüística, (36), 121-137.
Claudio Pérez (2013). Apuntes de Ernesto Guevara: Guatemala (1953-1954) y la influencia en su trayectoria posterior. X Jornadas de Sociología. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina.
Los 10 viajes que convirtieron a Ernesto Guevara en el Che. BBC News Mundo.
Cronología de la vida de Ernesto Che Guevara en América Latina (1951 a 1956) por Víctor Pérez-Galdós Ortiz.